Llega el contacto
Llamada, WhatsApp, formulario web, Instagram o Google. Todo cae en una sola bandeja, con la hora y el origen registrados.
Primero suena en tu equipo, siempre. Y solo si nadie alcanza a contestar —a las tres de la mañana también— entra un agente que atiende, recoge lo que importa y le devuelve la conversación al asesor de turno.
15 minutos, sin compromiso y con los datos de tu funeraria a la vista.
Pensado desde el rubro funerario, no adaptado desde otro.
Todo empieza con una llamada difícil.
No es un chatbot pegado a la web ni alguien que se mete a contestar por tu equipo. Es el recorrido completo: quién atiende primero, qué pasa cuando nadie alcanza, y qué se hace después con la familia que todavía no decide.
Llamada, WhatsApp, formulario web, Instagram o Google. Todo cae en una sola bandeja, con la hora y el origen registrados.
El teléfono del turno suena como toda la vida. Si el asesor contesta, el agente no aparece nunca: la conversación es entre dos personas, que es como tiene que ser.
Recién ahí, y a cualquier hora, para que la familia no escuche un buzón. Conversa, no interroga: averigua para quién es, qué le preocupa y si es una urgencia o una consulta.
Insiste con el asesor mientras acompaña a la familia, y le entrega todo lo que recogió. Nadie le vuelve a preguntar lo que acaba de contar.
Reunión en el calendario, cotización enviada y contrato de previsión firmado en línea. Sin planillas paralelas ni cadenas de correos.
La previsión no se pierde en el precio: se pierde en el silencio de las tres semanas siguientes. Ese silencio deja de existir.
El flujo completo
La familia llama a la primera funeraria que contesta. No a la mejor, ni a la más barata: a la que contesta. El resto de la decisión se toma después.
Ver cómo funciona de nocheNi una. Suena primero en el turno; si nadie alcanza, contesta el agente con un tono sobrio y sin apuro.
Dónde ocurrió, si ya hay certificado, si hay previsión contratada, quién decide en la familia.
Mientras acompaña a la familia, vuelve a llamar al turno y escala al siguiente si hace falta.
El asesor abre la ficha y ya está todo: nombre, lugar, hora y lo que la familia alcanzó a contar.
Tu sitio web cuenta la historia de la empresa. Una página de previsión cuenta una sola cosa y pide una sola acción. Por eso convierte, y el sitio no.
Ver el embudo completoNada de menús ni de historia corporativa. Deje resuelto lo que nadie quiere dejarle a sus hijos.
Cada campo de más es gente que se va. Pregunta lo justo para poder llamar; el resto se averigua hablando.
Ahí se pierde la previsión. El seguimiento sigue solo, con el mensaje que corresponde a cada etapa.
La familia recibe, abre, pregunta y firma sin salir de la conversación. Y tú ves cuándo lo abrió.
Un cuaderno con tres años de contactos. Cotizaciones que quedaron abiertas. Familias a las que se atendió bien y nunca más se les escribió. Ahí hay trabajo hecho.
Ordenar la base de contactosSe carga lo que existe, se limpia lo repetido y se deja consultable por cualquiera del equipo.
Con el consentimiento pedido, registrado y con salida fácil si piden que no se les escriba más.
Más contacto las primeras dos semanas, después uno por semana. Al asesor se le deriva por señal, no por calendario.
La familia que ya atendiste vuelve, y recomienda. Reseñas en Google incluidas, pedidas en el momento justo.
Quince minutos
Con tus servicios, tus turnos y tu forma de atender. Si no te sirve, te lo decimos.
Lo que sí puedes cambiar
Servicios del mes, contratos firmados, facturación. Números ciertos, pero cerrados: cuando los ves, ya no puedes hacer nada con ellos. Estos cuatro, en cambio, tienen dueño, hora y arreglo posible hoy mismo.
Cuántas, a qué hora y de qué día. El número que más duele y el más fácil de bajar.
Del primer mensaje a la primera contestación de verdad. Medido, no estimado.
Enviada no es leída. Saber cuál quedó sin abrir cambia a quién llamas mañana.
Los que quedaron en «lo llamo la otra semana» y nadie volvió a tocar.
Una plataforma
Se pueden encender por separado, pero rinden cuando están conectadas: lo que aprende una lo usan las otras dos.
Trasciende
El respaldo que contesta cuando el turno no alcanza. Voz y texto, teléfono, WhatsApp, web e Instagram, a cualquier hora.
Trasciende
Lo que pasa después de la primera respuesta. Páginas de previsión, cotización, firma y el seguimiento que sostiene la decisión.
Trasciende
La parte que casi nadie tiene resuelta. Consentimiento pedido, guardado y demostrable, con los derechos de la familia atendidos desde el mismo lugar.
Quedan meses, no años
Una planilla con tres mil contactos no prueba nada. Lo que se te va a pedir es cuándo, cómo y para qué te autorizaron. Y en una funeraria los datos que se manejan son, además, datos de salud.
Revisemos tu base de contactosLey 21.719, publicada el 13 de diciembre de 2024, con entrada en vigencia el 1 de diciembre de 2026. Contenido informativo; no constituye asesoría legal. Conviene que tu abogado revise cómo aplica a tu caso.
Implementación
Son razonables. Llevas años atendiendo con lo que tienes y funciona. Estas son las respuestas, sin rodeos.
«¿Y si perdemos los contactos?»
No empiezas de cero ni se migra a ciegas. Lo que hay hoy —cuaderno, planilla, chats, agenda— se carga primero, se revisa contigo y recién ahí se enciende. Lo anterior queda respaldado tal como estaba.
«¿Y si toca cambiar de número?»
No se cambia. Se sigue usando el número de siempre, el que está en los avisos, en la fachada y en la memoria de la gente del barrio. Lo suyo sigue siendo suyo.
«¿Y si el equipo no lo usa?»
Es el riesgo real, y por eso no se entrega y listo. Se arma, se enciende con ustedes y se sigue ajustando las semanas siguientes, con el equipo trabajando adentro.
Un sistema no se entrega: se acompaña.
Conversamos cómo atiende hoy tu funeraria, dónde se están cayendo los contactos y qué se puede encender primero. Si no te sirve, te lo decimos en la misma llamada.
Preguntas frecuentes
No, y ni siquiera aparece si tu equipo contesta. El teléfono suena primero en el turno, como siempre; el agente entra únicamente cuando nadie alcanzó a responder. En este rubro la conversación que importa la tiene una persona: la IA está para que ninguna familia escuche un buzón, no para reemplazar a tu asesor.
Lo defines tú: cuántos timbres o cuántos segundos, y si el orden es un turno, dos o toda la lista antes de que entre el agente. También puedes dejarlo distinto según la hora — más holgado de día, más corto de madrugada— y cambiarlo cuando quieras.
Depende de lo que ya tengas ordenado. Lo primero que se enciende suele ser la atención —que ninguna llamada quede sin respuesta— y desde ahí se va sumando el resto. No se entrega todo de golpe: se enciende por partes y se ajusta contigo funcionando.
No. Se trabaja sobre el número que ya usas y que la gente conoce. El histórico de conversaciones y la agenda tampoco se pierden: se cargan antes de encender nada.
Llamadas telefónicas, WhatsApp, el formulario y el chat de tu web, Instagram y Facebook, y el correo. Todo llega a una misma bandeja para que el equipo no ande saltando entre teléfonos.
Sobrio y sin apuro. Nada de tono comercial ni de promociones. Se presenta como lo que es y aclara que un asesor va a llamar enseguida. Se define contigo qué dice, qué no dice nunca y en qué momento exacto deja de hablar y devuelve la llamada a una persona.
Es parte del trabajo, no un extra. Ningún contacto entra al sistema sin haber aceptado antes, se informa lo que la ley exige informar y se guarda el texto exacto que la persona aceptó, con fecha. Los seis derechos se resuelven desde el mismo lugar y queda registrado. Es contenido informativo, no asesoría legal.
Es donde más se nota. En un equipo chico nadie puede estar despierto a las tres de la mañana esperando el teléfono, y una llamada perdida pesa mucho más. Se parte por lo que duele hoy, no por instalar todo.
Depende de qué piezas enciendas y del volumen de conversaciones que maneje tu funeraria. En la asesoría de quince minutos se define el alcance y sale un número concreto, sin letra chica.